VISITA
GUIADA A ALUMNOS DEL IES EL VALLE
Y EL IES ALBARIZA DE MENGÍBAR. Diciembre de 2004.
TEXTO
DE LA EXPOSICIÓN:
LAS
HERIDAS DEL GUERRERO
Hace
tanto tiempo que el guerrero marchó de su hogar que ya no reconoce
las estancias familiares, ni recuerda el rostro de sus padres. Hasta
las templadas caricias del amor yacen mortecinas en las alacenas del
olvido.
Las colinas requemadas asoman como osamentas polvorientas y malditas,
cubriendo el valle reseco donde perdió su inocencia. Todo lo
que se muestra a su vista es vagamente querido, como venido de un sueño
lejano, anterior a las heridas que orlan su frente de un dolor antiguo:
sangre vieja, cuajos de guerra desatada.
Junto al pozo abandonado donde lavará sus llagas, deposita la
herrumbrosa lanza, la abollada armadura y la conciencia desnuda. Las
sandalias yertas, un silencio delator y la polvareda desatada de la
muerte se ciernen sobre él.
Entonces grita y reconoce su propia voz, se reconoce humano entre tanta
miseria, entre tanta sangre derramada. Su lucha es ahora con dios.
Gracias,
Gaspar, por regalarnos ese momento.
Nacho
Torres Moya,
Noviembre de 2004.