Un
lugar de encuentro del arte desde Jaén - Andalucía
- España-----
-Actualizada:/ 02 / 01
/2008
Artistas
de Jaén
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MANUEL
KAYSER ZAPATA
Nace
en
Jaén 1946. Pintor de extensa producción
y de intensa espiritualidad en su obra desde lo sencillo
y cotidiano de nuestro entorno más inmediato.
Poesia, lirismo y verdad en sus retratos, paisajes,
figuras y bodegones
+ INFORMACIÓN EN LA RED: www.yayyan.com/Yayyan/Arte/kayser/kayser.htm.
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DOS
BONITOS
/50 X 65/
Mixta s/ cartulina
1985
TIERRA Y OLIVOS ABANDONADOS
/50 X 65/
Mixta s/ papel
1989
HOMENAJE
A FRAY SÁNCHEZ COTÁN.
/70 x 100/
Pastel s/ papel
2002
PARQUE DE MENGÍBAR
/100 X 81/
Mixta s/ Tela
1978
PAISAJE
CON LUNA
/17 X 13 /
óleo s/ tablex
1973
MUJER
MIRANDO HACIA LA CASA DE CAMPO
/50 X 65/
óleo s/ contrachapado
1970
CURRICULUM:
Estudios:
Escuela
de Artes y Oficios de Jaén y en las
Escuelas Superiores de S. Carlos de Valencia
y S. Fernando de Madrid.
Actividad
pública:
Cátedra de Dibujo Artístico
en la Escuela de Arte «José Nogué»
en Jaén.
Ha mostrado sus dibujos, grabados y pinturas
en múltiples exposiciones colectivas
por Sevilla, Jaén, Segovia, Madrid,
Barcelona, Córdoba, Washington (EE.UU.)
y Granada.
Últimas
exposiciones:
2002.- Homenaje a Lola Montijano. Sala de
exposiciones del Ateneo por la Cultura. Alcalá
la Real. Jaén.
2002/2003.- «Horizontes». Sala
Jesús Puerto. Granada.
2003.- «Profesores de la Escuela de
Arte José Nogué». Sala
de Arte «Fausto Olivares». Escuela
de Arte José Nogué. Jaén.
«Muestra de Arte Contemporáneo:
Itinerante». Granada.
«Mostra d' Art BCN». Galería
Antic. Barcelona.
Exposiciones
individuales:
1972- Granada. Galería Romero de Biedma.
1974- Granada. Colegio Mayor S. Jerónimo.
Universidad de Granada. 1975.- Jaén.
«Campiña, Agua y Otoño»
Sala de Arte del Castillo.
1976- Jaén. «Objetos útiles».
Sala de Arte del Castillo.
1978- Jaén. «Sobre lo Espiritual
de los objetos humildes». Sala de Arte
del Castillo.
1978- Linares, Jaén. «Sobre lo
Espiritual de los objetos humildes».
Sala de Arte Eduma.
1979- Granada. «Sobre las estaciones».
Caja Provincial de Ahorros de Granada. Jaén.
«Óleos, Pastel y Ceras».
Sala de Arte del Castillo. Elda, Alicante.
«Óleos, Pastel y Ceras».
Sala de Arte Sorolla.
1981- «Monográfica de Ceras,
Mengíbar 80». Caja de Ahorros
de Granada. 1983.- Jaén. «Impresiones».
Dibujos. Sala de Arte Jabalcuz. 1984- Jaén.
«Pinturas». Sala de Arte Jabalcuz.
Jaén. «El paisaje de MengíbaD).
Exposición itinerante. Diputación
de Jaén.
1986- Jaén. «Paisajes».
Óleos y técnicas mixtas. Caja
de Ahorros de Granada. 1989.- Jaén.
«Obras años 1986-89». Caja
Postal.
Torredonjimeno, Jaén. «Bodegones
y Paisajes». Sala Municipal de Exposiciones.
1990- Jaén. «Dibujos y Pinturas».
I.N.B. Jabalcuz.
1992- Granada. «Paisajes y Naturalezas
Muertas». Galería de Arte Jesús
Puerto.
1996- Jaén. «Paisajes y Naturalezas
Muertas: Óleos, Ceras y Dibujos».
Caja de Granada.
1997- Jaén. «Dibujos y Pintura:
años 1976-96. Salas de la Diputación
Provincial.
2003- Jaén. «Kayser: selección
notas años 1980-2000». Sala de
Arte Jabalcuz. 2004.- Mengíbar. «La
campiña en cuerpo y alma». Sala
de exposiciones: Casa de la Cultura.
Obra Gráfica
Co-fundador del taller de grábado S.
Andrés. Jaén.
1980- Realiza, junto a José Olivares,
Miguel Ayala, Francisco Huete, Dolores Montijanq
y Dimitri, la carpeta de aguafuertes: «Presencias
y Ausencias», con textos poéticos
de Manuel Urbano. Petrel, Alicante. Ilustra
«Alma y otros poemas» de Francisco
Mollá Montesmos.
1981- Realiza, junto a José Olivares,
Miguel Ayalil, Francisco Huete, José
Duarte y José Luis Verdes, la carpeta
de aguafuertes: «Grabado en la memoria»
con textos inéditos de Manuel Urbano.
1988- Colabora e ilustra la portada del libro
«Colegio de Santo Tomás en su
centenario» .
1994- Realiza, junto a Francisco Carrillo,
Francisco Huete, José R. Gabucio, José
Olivares y Miguel Viribay, la carpeta de aguafuerte
s «6 X 2», con textos de J.M.
Molina Damiani, José L. Buendía,
Carmen Bermúdez, Alejandro Palacios,
Manuel Anguita Peragón y Manuel Urbano.
2000-01- Invitado para realizar la práctica
en el Museo Provincial con motivo de la exposición
de grabado: «Medio Siglo de Arte Gráfico
en el Museo de Jaén).
Obras en Instituciones públicas:
Museo Provincial de Bellas Artes. Jaén.
Museo Rafael Zabaleta. Quesada, Jaén.
Museo Francisco Cerezo. Villargordo, Jaén.
Ayuntamientos de: Jaén, Martos, Linares,
Huelma, Ibros, Andújar, Jaén.
Diputación Provincial de Jaén.
Gobierno Civil. Jaén.
Caja General de Ahorros de Granada. Jaén
y Granada.
Caja y Monte de Piedad de Córdoba.
Córdoba.
Club 63. Jaén.
Palacio del Capitán Quesada. Jaén.
Universidad de Jaén.
Escuela de Arte «José Nogué».
Jaén.
TEXTO
DE LA ÚLTIMA EXPOSICIÓN EN LA
SALA DE EXPOSICIONES DE LA CASA DE LA CULTURA
DE MENGÍBAR
LA
FIGURACIÓN TRANSIDA
"Cuando
pienso en el campo de trigo, primero labro
la tierra y luego siembro..., y con la esperanza
espero el brotar de nuevas espigas".
Es una reflexión del propio Manuel
Kayser Zapata (Jaén, 1946), el pintor
que nos muestra una parte de su extraordinaria
y vasta producción, la relacionada
con la Campiña de Mengíbar:
una campiña con la que convivió
durante los ocho años que mantuvo
su domicilio en este pueblo y de la que
se enamoró tan profundamente que
ya nunca ha dejado de soñarla y recrearla
a través de su pintura: de la inmanencia
de la siembra a la trascendencia de la cosecha
mediante la contemplación mística
que funde el cuerpo y alma del amante con
el objeto amado. Manuel Kayser no pinta
como ve sino como siente porque -dice él-
tiene los ojos en el corazón.
A Kayser no le interesa la narrativa externa
y distante, enajenada de la realidad, sino
la expresión interior, íntima
y
comprometida, que le sirva para expresarse
y comunicarse: la figuración transida,
la transfiguración como un paso posterior
(y superior) de la realidad: no las onduladas
voluptuosidades de los vientres y senos
que ofrece la tierra, sino el latido amoroso
que sostiene y vivifica la esperanza; no
el peine de surcos que suben o bajan por
los suaves cerros, sino la sementera que
se gesta paciente y escondida; no el aire
limpio y azul que aleja ni la bruma espesa
a lomos del río ya lento, sino la
atmósfera íntima y anímica,
elocuente y violácea, que llena de
significados y plenitudes el tiempo y el
espacio tangibles; no el horizonte nítido
de los paisajes ni los contornos subrayados
de los bodegones sostenidos, sino la línea
silenciosa y difuminada donde se funden
los perfiles de la libertad y se hace etérea
(y eterna) la existencia.
Kayser se acerca a los paisajes naturales
de los campos y de los frutos y a los paisajes
artificiales de los objetos con mirada machadiana
y actitud franciscana: desde el temblor
y la caricia que provoca la evocación
de las criaturas. Caminante de soliloquios
y veredas, sale de sus hondos interiores
en busca de la música callada que
transmite la realidad o de las huellas sonoras
que susurran la presencia humana. El artista
quiere pintar el diálogo espiritual
que. intuye entre una tierra ascendente
que se inmola en un ofertorio cósmico
y un firmamento que desciende entre celajes
de luz hasta encarnarse en la compleja sencillez
de lo cotidiano: el destino es el regreso
de la creación a su verdadero origen.
El pintor rechaza los modelos hieráticos
y vacíos, las imágenes fijas
y congeladas de la realidad; busca la vida
donde la haya o el rastro de ella donde
se encuentre. Su pasión por la naturaleza
le hace incorporar tierras, ramas y hojas
al soporte pictórico junto a los
óleos, los acrílicos, las
sanguinas, los lápices, las tintas
o los carboncillos, en una simbiosis de
realidad y representación de la que
resultan elocuentes texturas y transmutadas
densidades. Su obsesión y respetuoso
.acercamiento a los objetos y a las naturalezas
muertas
impregnan sus bodegones de una espiritualidad
monacal, donde los desvanes abovedan la
luz y el espacio y donde las livianas repisas
de las alacenas o la sólida madera
de una mesa se convierten en patenas oferentes
de transubstanciaciones. La Campiña
que aquí se nos ofrece es memoria
plástica de una visión otrora
virgen y, al mismo tiempo, denuncia pictórica
de la actual degradación ocasionada
por un ingrato e irrespetuoso progreso,
donde factores de rentabilidad "travisten"
la naturaleza ya sea imponiendo otros productos,
plantando casetas clónicas con techos
de uralita o clavando mortíferos
rejones de telefonía en el mismísimo
hoyo de las agujas de la estética
y de la ética.